Ganar seguridad con el idioma extranjero

Lógicamente, estudiar la gramática y aprender vocabulario es un paso necesario para dominar un idioma. Pero más allá de esto, conviene hacer un cambio a nivel de comportamientos, pensamientos y creencias. 

 

Exponerse a usar el idioma: aunque sea con fallos y sin entender todo a la perfección, exponernos va a permitirnos desarrollar las capacidades lingüísticas, tanto verbales como escritas. Es verdad que a corto plazo pueden implicar emociones incómodas (que son la razón por la que evitamos), pero a medio plazo nos daremos cuenta de que vamos mejorando, Así, refutaremos la idea de que "el alemán es un idioma imposible" y veremos nuestros pequeños logros. 

 

Valorar los logros y no ningunearlos: no rebajes tus avances ni tus esfuerzos. Celébralos y recuerda que te estás exponiendo a emociones desagradables para avanzar. Detecta tus ideas perfeccionistas, acepta que vas a cometer errores y date palabras de aliento a ti mismo, como si fueras tu animadora personal. 

 

Cuestionar las creencias: analiza eso que te estás diciendo. ¿De verdad crees que nunca vas a dominar el alemán? ¿O más bien aprenderlo va a implicar muchos esfuerzos? ¿De verdad crees que sólo puedes comunicar si no cometes ni un error? ¿O más bien crees que te pueden entender aunque ese dativo no iba ahí? ¿De verdad crees que tener acento es una debilidad? ¿O más bien una señal de fortaleza y esfuerzo? ¿De verdad eres incompetente/analfabeto/no vales para nada? ¿O no dominar el idioma te hace sentir como si eso fuera verdad? Date cuenta del impacto de tus palabras: es muy distinto pensar "es como si fuera una analfabeta" que decirse "soy una analfabeta".

 

Asociar el idioma a emociones positivas: si usas el alemán para trabajar y el castellano para tu tiempo libre, probablemente estés favoreciendo un sesgo cognitivo. "El alemán para las cosas serias/desagradables y el castellano para la diversión". Es importante usar el idioma extranjero en ámbitos de ocio para introducir connotaciones positivas y, así, reducir la resistencia a usarlo. 

 

Seguramente pienses "en mi idioma no tendría estos problemas". Y es verdad. ¿Pero sabes qué? Lo bueno de vivir fuera es que, aunque se te "quite" la soltura del idioma, vas a aprender muchísimos recursos para compensar con creces esa pérdida. Comienza a valorar todos los aprendizajes que has ido acumulando por el hecho de vivir en el extranjero. Nos exponemos a miedos, ganamos en autonomía, aprendemos a perseverar a pesar de todo...

 

Y recuerda: lo importante en la comunicación no es la gramática o declinar a la perfección. Lo que sí importa es darnos a conocer y compartir vivencias y emociones... y las emociones no llevan tildes ni se viven en genetivo o acusativo.

 

 

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