Trastornos perinatales: qué son

Tener un bebé y crear una familia es el sueño de muchas personas y parejas. La mayoría de los embarazos y partos no tienen una mayor complicación a nivel de salud mental para la mujer y para su pareja. Sin embargo, hay un cierto porcentaje de la población que en el periodo perinatal (es decir, desde la concepción y hasta un año después del parto) van a ver alterada su funcionamiento a nivel psicólogico.

 

Al contrario de lo que muchas veces se piensa, estos trastornos no sólo afectan a las mujeres, sino que también afectan a las parejas. Una de cada 7 mujeres y uno de cada 10 hombres sufre un trastorno perinatal.

 

Nunca se puede predecir al 100% si una persona va a sufrir de un trastorno perinatal, pero se han estudiado algunas variables que predicen un posible trastorno.

 

A nivel fisiológico, se sabe que las mujeres que sufren o han sufrido alteraciones del estado de ánimo relacionados con cambios hormonales (en la pubertad, antes o durante el periodo, a raíz de tomar o dejar la píldora) son más propensas a sufrir un trastorno perinatal. En el caso de la depresión postparto, la diabetes es un factor de riesgo.

 

A nivel genético, cuando hay casos de ansiedad, depresión, trastornos psicóticos etc en la familia de origen se asume una cierta vulnerabilidad genética a sufrir un trastorno psicológico.

 

A nivel psicológico, la propia historia previa de la mujer (episodios de trastornos depresivos previos, haber sufrido de abusos sexuales en la infancia) predicen una mayor porbabilidad de sufrir un trastorno perinatal.

 

A nivel social, una red de apoyo insuficiente, pertenecer a una familia que ha sufrido un trauma transgeneracional, haber experimentado racismo o haber amigrado también aumenta la probabilidad de desarrollar un trastorno perinatal.

 

Por desgracia, los trastornos perinatales muchas veces no son reconocidos o diagnosticados. Muchos afectados no entienden lo que está ocurriendo y sufren, ya no sólo por el trastorno en sí si no por la sensación de “ser diferente” y pensar, en muchos casos, que “soy una mala madre/padre”.

 

Sería fundamental que los pediatras y ginecólogos estuvieran más informados y sensibilizados con los trastornos perinatales. Además de esto, es importantísimo que dispusieran de más recursos para ayudar a derivar a estas mujeres. Porque un pediatra/ginecólogo que hace un test para detectar un posible trastorno perinatal ¿qué hace cuando observa un resultado positivo? Ante la falta de recursos, muchos prefieren no realizar ninguna prueba.

 

Por otro lado, son los mismos afectados los que tienen miedo a expresar sus síntomas. Por vergüenza, culpa o por miedo a que alguien les quite a sus hijos. Si además se vive en el extranjero y la red de apoyo es reducida y/o el nivel del idioma local es insuficiente para comunicarse, la barrera para abrirse y comunicar lo que ocurre es aún mayor. 

 

Por ello es fundamental que tanto los profesionales de la salud como la población general conozca estos trastornos. Para poder reconocerlos, saber que no son las únicas afectadas y para saber que con un tratamiento adecuado pueden salir de ahí. 

 

Si quieres saber un poco más sobre estos trastornos, te invito a leer el post: 

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