Mitos sobre el duelo migratorio

Hay bastantes mitos asociados al duelo migratorio que pueden confundirnos. Aquí os traigo tres mitos muy comunes.

 

1. EL DUELO ES UNA PATOLOGÍA

El duelo migratorio es una reacción normal ante una serie de pérdidas. Desde que el hombre es hombre hemos sufrido pérdidas y la emoción asociada es la tristeza.

 

En su origen, cuando aún vivíamos en las cuevas y salíamos a cazar, era común que alguien de la tribu perdiera la vida. Salir a cazar al día siguiente como si nada hubiera pasado habría significado un grave peligro porque no se habría tenido en cuenta la pérdida de un miembro del equipo de caza. Sin embargo, quedándose “en casa”, con menos energía, daba tiempo a plantear una nueva estrategia. Una vez planificada la estrategia, la emoción de tristeza ya no era necesaria y se podía pasar de nuevo a la acción. El duelo estaba superado.

 

Sentir tristeza y activar la reacción de duelo cuando emigramos forma parte de un proceso sano y nos ayuda a entender nuestra situación y a reorganizarnos.

 

En caso de que el duelo se complique, estaríamos hablando de reacciones depresivas, ansiosas u otro tipos de trastorno, según la estrategia usada por la persona para intentar compensar esa tristeza.

 

 

2. EL DUELO MIGRATORIO IMPLICA PROCESOS PSICOLÓGICOS DIFERENTES

El duelo migratorio en realidad es un duelo, a secas, es decir, una reacción emocional ante una pérdida. La palabra “migratorio” es solamente el apellido de este duelo, es una descripción para entender rápidamente que la persona que lo sufre ha emigrado.

 

Pero igual que no llamamos duelo laboral a la pérdida de un trabajo o duelo personal a la pérdida de un ser querido o duelo animal a la pérdida de una mascota, el duelo migratorio , en realidad, podría llamarse solo duelo.

Los procesos psicológicos que explican esta reacción NO son diferentes a otras pérdidas. El origen de la pérdida es diferente, claro que sí, pero el mecanismo por el que funcionamos no. El duelo puede solventarse de manera sana, psicológicamente hablando, o complicarse, produciendo dificultades de adaptación y haciendo que la reacción de tristeza se convierta en crónica. 

 

La intervención psicológica tampoco será, por tanto, diferente a la que se aplica cuando se presenta un cuadro de duelo y estrategias no adaptativas para hacerle frente.

 

 

3. HAY QUE PASAR LOS 7 DUELOS

Es un mito decir que toda persona que migre va a vivir los 7 duelos o que necesariamente los vaya a vivir como algo negativo. Esto es así porque cada persona tiene una historia personal y unas circunstancias que influirán en cómo valorará el emigrante las pérdidas o cambios asociados a migrar. 

 

Os doy algunos ejemplos: 

Puede que alguien emigre a un país en el que se habla el mismo idioma que en el país de origen.

Puede que una persona no tenga vínculos afectivos positivos con la familia y, por tanto, vea la pérdida de contacto como una ganancia.

Puede que una persona se vea más identificada con otra cultura y perciba el cambio de contexto cultural como algo beneficioso.

Cada persona es diferente según sus aprendizajes previos, sus experiencias, sus estrategias...

 

Por tanto, no se puede generalizar y decir que cada persona que emigre va a pasar por los 7 duelos y va a hacerles frente de la misma manera. Los 7 duelos sirven de orientación y es verdad que ocurren frecuentemente, pero no implican una verdad absoluta.

 

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