El enfado

Cuántas cosas irracionales pensamos acerca de la ira o el enfado, una de nuestras emociones básicas.

 

El enfado se activa cuando se sobrepasan nuestros límites y sirve para activarnos, para actuar y frenar aquello que está siendo contrario a nuestros deseos o principios.

 

Si el enfado ocurre con excesiva frecuencia o intensidad o, al contrario, se expresa demasiado poco, sería conveniente analizarlo.

 

💡Plantéate si el enfado es la emoción real o si éste tiene otra emoción como antecedente (me he asustado por algo y, a continuación, siento enfado. En este caso, sería conveniente encargarme del miedo y no tanto del enfado.)

 

💡Detecta las creencias que te producen enfado. Suelen relacionarse con los "debería", es decir, las exigencias que aplicamos a los demás.

 

💡Detecta las creencias asociadas a mostrar/expresar enfado y que te generan malestar. Por ejemplo, haber sentido y expresado enfado nos puede generar miedo (si anticipamos que vamos a perder a alguien por ello). Otro ejemplo: enfadarnos nos puede generar inseguridad si nos devaluamos por haberlo sentido. Por último: pensar que el enfadado no sirve de nada puede hacer que nos sintamos indefensos y que no lo mostremos.

 

➡️Una vez detectadas las creencias es cuando puedes analizar si son ciertas o, por el contrario, son irracionales y te impiden sentirte bien. Pueden ser, por tanto, una invitación a modificarlas y mandarte otro tipo de mensajes y permitirte expresar más tu opinión y poner límites.

 

☝️En multitud de ocasiones el enfado es una emoción que no toleramos, en nosotros o en los demás. Y esto es un error. La emoción no debe prohibirse dado que cumple su función. El enfado es legítimo. No nos menospreciemos por estar enfadados ni menospreciemos a los demás. El enfado es natural y necesario.

Kommentar schreiben

Kommentare: 0