¿Por qué nos cuesta cuidarnos?

Seguro que has oído más de una vez que es necesario cuidarse, que el deporte, la relajación, hacer cosas para uno mismo... es bueno para ti. Y, sin embargo, te cuesta dedicarte tiempo. Parece algo fácil pero muchos  tenemos dificultades para autocuidarnos. 

 

  • Una de las razones por las que no nos autocuidamos es, simple y llanamente, porque no sabemos qué nos hace bien, es decir, por desconocimiento. Esto se puede deber a que llevemos mucho tiempo funcionando y hayamos perdido la práctica en esto de cuidarnos. El autocuidado es como cualquier otra habilidad: requiere de práctica para que nos resulte fácil hacerlo.

 

Una vez que sepamos lo que nos viene bien ¿podremos poner manos a la obra? Ojalá fuera así de fácil, pero no vamos a comenzar a mimarnos y cuidarnos hacer mientras mantengamos ciertas reglas y percepciones acerca de lo que significa „descansar” o “cuidarse”.

 

  • Una regla de comportamiento muy extendida es el conocido primero el trabajo y después el placer”. Uno no puede o no debe cuidarse mientras haya cosas por hacer, pensamos que es terrible hacerlo al revés. Muy relacionado con esto está la creencia de “otras cosas son más importantes que mi descanso”.
  • Otra explicación tiene que ver con lo que llamamos autoestima. Si me digo a mí misma que no valgo la pena, que no soy suficiente, que no soy importante para otros, que soy incapaz... no me voy a premiar, no me voy a dedicar tiempo y hacerme algo bueno. La creencia que suele estar implicita es que pensamos que el descanso hay que merecerlo
  • Muy en relación con esto está la sensación de culpabilidad que tienen muchas personas cuando deciden cuidarse. En realidad, aquí también hablamos de creencias. ¿Te has preguntado por qué, cuando te intentas relajar, te acompaña una sensación muy desagradable? Normalmente, aparece un diálogo interior que te dice que estás actuando mal, que eso de dejar a los niños con la suegra para desconectar significa ser una mala madre, no encargarse de las tareas del hogar significa que no eres una buena esposa, no estar siempre disponible para los jefes es ser un mal trabajador...
  • El cuidado muchas veces lo asociamos a vaguería, a que somos holgazanes, que no nos gusta trabajar... Es decir, el descanso muchas veces está castigado socialmente. Y por eso dejamos de hacerlo: evitamos comentarios negativos pero también las propias autocríticas.

 

Todo esto a corto plazo nos aporta consecuencias positivas, pero a largo plazo nos puede pasar factura. No estamos preparados para mantener un nivel de estrés crónico. Estamos preparados para momentos puntuales de estrés, seguidos de momentos de relajación y descanso. Si mantenemos el nivel de estrés siempre arriba, terminaremos agotados, notaremos síntomas físicos, comenzarán los problemas de concentración, de desgaste emocional etc.

 

¿Quieres saber cómo cambiar esto y comenzar a cuidarte?

Entonces sigue leyendo: Cómo (auto)cuidarnos

 

 

Kommentar schreiben

Kommentare: 0