Cómo (auto)cuidarnos

Aprender a cuidarse no sólo implica realizar una serie de actividades. Requiere un cambio de patrones de pensamiento acerca del autocuidado en sí. Te presento algunas pautas para que puedas empezar a cuidarte y comiences a sentir los efectos positivos del autocuidado. 

 

Por un lado, es fundamental que te des cuenta de que el descanso es igual de importante para tu salud que otras tareas. No podemos dejar el descanso o la regeneración para cuando haya tiempo, es decir, cuando nos sobre algo de tiempo después de haber acabado todo. (Cosa que seguramente no ocurrirá jamás). Esto es un error. El tiempo para hacer las cosas, incluído el autocuidado, hay que tomárselo. Cuidarse es bueno para nuestra salud y debemos comenzar a hacerlo YA si queremos encontrarnos bien en el futuro.

 

Un efecto positivo del hecho de permitirnos momentos de regeneración  es que mejora nuestra autoestima. Porque si me estoy cuidando, mimando, haciendo cosas que me gustan, que me distraen, me permiten desconectar... implica que me trato con cariño y voy a mejorar la relación conmigo mismo/a. La creencia que conviene desarrollar es "Me voy a tener en cuenta, porque soy importante y quiero encontrarme bien." 

 

Otro efecto positivo que no hay que olvidar es que, cuando desconectamos, la creatividad aumenta y con ella la capacidad para resolucionar problemas. ¿Nunca te ha pasado que das con soluciones cuando estás realizando otra actividad que no tiene nada que ver con el problema original? Descansar nos permite pensar de manera resolutiva y dar con ideas que ni se nos hubieran ocurrido si estuviéramos pensando en círculos.

 

Con todo esto, creo que queda claro lo importante que es cuidarse. Si has decidido que sí, que te lo vas a tomar en serio y que quieres comenzar a automimarte, te doy algunas ideas para comenzar.

 

Por ejemplo:

 

¡Usa tus sentidos! Anota en una lista qué música, olores, imágenes,  texturas, sabores te hacen disfrutar y haz uso de ellos. Puedes preparar una lista de reproducción, imprimir algunas fotos (por ejemplo de tu país/cuidad de origen), comprar flores... 

 

Piensa por áreas: anota qué puedes hacer para tu cuerpo y tu mente

a nivel físico: masaje, ponerte calor, usar cremas...

- para tu salud: cuidar tu alimentación, dormir lo suficiente...

en el área social: piensa en qué personas te hacen sentir a gusto, seguro, con fuerza, que te transmiten energía positiva. Por cierto, ¿hace cuánto que no hablas con esas personas? 

 

Piensa en algún lugar especial en el que te sientes a gusto y te transmite energía positiva. Planifica visitas a estos lugares. Y si no está en tu mano ir físicamente, puedes dedicarte a imaginarlo y usar la fuerza de la fantasía. 

 

Introduce citas contigo mismo en el calendario. Bloquea tiempo para ti para facilitar el establecimiento de hábitos. ¿A que después de cenar te lavas los dientes y no dejas de hacerlo por otra cosa? Lo mismo puede ocurrir con el autocuidado.

 

Comenta el cambio que quieres realizar con tu pareja, con amigos... para que entiendan por qué no vas a estar tan disponible como siempre. Así, sabrán que no es por ellos, es por ti.  

 

Introduciendo estas pautas en tu día a día, verás que cada vez te resulta más fácil y natural dedicarte algún tiempo al día. Con ello, estarás dando un gran paso hacia un trato amable y empático contigo mismo/a. ¡Espero que lo disfrutes!

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