Durante la epidemia... en China

Siglas: JMR

Edad: 31 años

País de origen: España

País de residencia en el extranjero: China

Tiempo en el extranjero: 5 años

A qué te dedicas: Periodista

 

 

Cuéntame cuál fue el motivo por el que te fuiste al extranjero y tu situación actual

Siempre había querido vivir fuera. Para mí, tener la experiencia de vivir en un país diferente al mío es imprescindible a nivel personal. Para abrir la mente, conocer mundo... Yo tuve la enorme suerte de no tener que migrar por obligación, pero las pobres condiciones laborales de España y la gran competencia que hay por los puestos de trabajo también pesaron a la hora de marcharme, para enriquecer mi currículum.

Actualmente trabajo en Pekín. Mis condiciones laborales no son malas, pero compagino varios empleos, por lo que tampoco son ideales. En China vivo con mi pareja, pero el resto de mi familia está en España.

 

Estás viviendo la pandemia desde China y me imagino que será difícil estar lejos de tu país en estos momentos. ¿Qué es lo que más difícil te está resultando de llevar?

En relación a estar lejos de España, lo que me ha resultado más difícil en estos últimos meses es no tener la seguridad de si volveré a ver a algunos de mis familiares. Por el momento, he tenido la suerte de que ninguno parece haber tenido el coronavirus, pero varias personas de mi familia más cercana son mayores o están siguiendo tratamientos médicos, por lo que existía la incertidumbre de qué podía pasar si se contagiaban. Ahora, que parece que la situación mejora en España, sigo pendiente pero mi preocupación es menor.

Pero, en general, se me está haciendo un tanto aburrido. Más que por el hecho de estar en casa, por no saber hasta cuándo va a durar. Una de mis principales aficiones hasta enero era viajar. Solía viajar por distintos países, varias veces al año, y el resto del año me concentraba en organizar los siguientes viajes. El hecho de no tener viajes que organizar ahora, de no tener un proyecto ilusionante en ese sentido, hace que se me esté haciendo largo. Pero insisto: me considero privilegiado. Tengo trabajo y mi familia se encuentra bien por el momento.

 

¿Cómo ha cambiado tu día a día en los últimos meses? 

A nivel laboral ha cambiado completamente. He pasado de trabajar en una oficina con un horario fijo de cinco días a la semana a trabajar en casa y no solo para mi empresa, sino también para otras compañías como freelance.

A nivel social no ha cambiado demasiado mi vida. Obviamente, con la pandemia he dejado de quedar con amigos o de ir a restaurantes o bares durante estos meses, pero ya antes del coronavirus llevaba una vida bastante hogareña, por lo que el cambio no ha sido tan brusco. Como comentaba en la respuesta anterior, sí he dejado de viajar.

 

¿Cómo llevas el estar lejos de tu familia y amigos en estos momentos?

Realmente, no lo llevo mal. Al estar desde hace tiempo en China, tan lejos de España, estoy acostumbrado a ver a mi familia y amigos solo un par de veces al año. La última vez que los vi fue en enero, por lo que no hace mucho. Ha sido duro durante las semanas de incertidumbre en las que no estábamos seguros de si algún miembro de mi familia o de mis amigos se había contagiado, pero ahora va mejor la cosa.

Además, con la cuarentena en España, muchos se han animado a hacer videollamadas, sobre todo en grupo, por lo que tengo ahora casi más contacto con ellos que antes de la pandemia.

 

¿Qué te ha ayudado en los momentos más duros?

Para mí, estar en China ha sido una ventaja a nivel anímico. Pasar la epidemia aquí, cuando solo había contagios en China, no fue duro para mí. Al fin y al cabo, me daba respeto por mí, por mi pareja y por algún amigo, pero todos somos personas jóvenes sin enfermedades previas y siempre pensé que si la cosa se ponía realmente seria, podríamos ser repatriados a España, como lo fueron algunos españoles que residían en Wuhan. Por tanto, no llegué a tener momentos duros, desde fuera se veía peor de lo que era, especialmente en Pekín, donde yo vivo, una ciudad que no ha estado demasiado afectada.

Ha sido más duro cuando la epidemia ha llegado a España por el temor a que se contagiaran mis familiares, por no tener la situación bajo control. Sin embargo, para ese momento ya se estaba viendo que los contagios estaban remitiendo en China, por lo que sabía que la peor parte iba a durar solo unas semanas. En esos momentos, me ayudó mantener la cabeza fría, pensar que tanto mi familia y amigos como mi país estaban siguiendo las recomendaciones y haciendo las cosas bien y que, por tanto, la situación se controlaría.

 

¿Crees que será posible recuperar la vida “normal” de antes de la pandemia?

Realmente no lo sé. Creo que sí, pero supongo que se tardará al menos un año o año y medio. Desde luego, va para largo y espero que así sea. A ver si, por las prisas, al final vamos a tardar más en solucionarlo o no se va a solucionar del todo. También creo que hay cosas que van a cambiar, para bien y para mal, de forma permanente, pero no tantas como pensamos. Aun así, me parece importante tener capacidad de adaptarse a nuevas realidades y vivir lo más felizmente posible en ese contexto.

 

¿En qué medida el sistema de salud China está capacitado para atender a todas las personas infectadas con síntomas graves?

El sistema chino no estaba preparado y se desbordó en las regiones más afectadas. Aunque ha mejorado en los últimos años, China no tiene un sistema sanitario comparable al europeo. Aun así, creo que ningún sistema de salud del mundo estaba capacitado para lo que llegó. Desde luego, si algo tiene China es su capacidad de movilizar en pocos días recursos económicos, logísticos y humanos a gran escala. A pesar de ello, el sistema no fue capaz de absorber el número de enfermos y mucha gente no pudo ser atendida.

 

¿Cómo valorarías el nivel de inseguridad o miedo que se vive en el país? ¿Consideras que la gente se está tomando en serio la pandemia?

En China tenían el precedente de la epidemia del SARS de 2002/2003, cuando vivieron algo parecido, pero a menor escala de lo que ha resultado este último coronavirus. La experiencia entonces fue bastante traumática para la población porque, a pesar de que murió mucha menos gente, el Gobierno chino ocultó información y esto hizo que se contagiaran más personas por no saber lo que estaba ocurriendo. Muchos chinos se sintieron entonces desprotegidos por las instituciones. Esta vez, la pandemia no era algo nuevo y la gente estaba muy concienciada.

Me ha sorprendido el nivel de seriedad con el que se ha tomado todo esto la población. Para la contaminación nadie se pone ya mascarilla en Pekín, ni siquiera en los peores días. Abren las ventanas de casa, del coche, hacen ejercicio, están en la calle… Sin embargo, desde que se anunció lo que estaba ocurriendo con el coronavirus, todo el mundo se puso la mascarilla y se quedó en casa.

En Pekín, por ejemplo, no ha estado prohibido salir a la calle, pero estaba todo absolutamente vacío y parado.

 

¿Qué te ha sorprendido positivamente de China en cuanto al afrontamiento de la pandemia? ¿Y qué no te ha gustado?

Creo que en China ha habido más concienciación por parte de la población que en otros lugares. Como comentaba en la respuesta anterior, me ha sorprendido la seriedad con la que todo el mundo se ha tomado el asunto.

 

Las cosas que no me han gustado no se han dado en particular en la epidemia, sino que tienen que ver con el sistema chino en general. No me ha gustado la discriminación a extranjeros que ha habido. Conozco bastantes personas a las que no han permitido entrar en establecimientos por no ser chinos. No me ha gustado tampoco que haya gente que siga escupiendo por la calle. Por muy cultural que sea, me parece peligroso durante una epidemia. No me ha gustado tampoco la propaganda permanente del Gobierno chino para culpar a terceros países del brote ni muchas de sus formas de gestionar la situación.

 

Probablemente estés detectando diferencias en cuanto al afrontamiento de la pandemia entre España y China. ¿Cómo llevas ser consciente de estas diferencias?

Con frustración, pero prefiero mantener la cabeza fría, informar a mi familia sobre cómo creo que se deben hacer las cosas y no hablar con personas inconscientes de mi país. Creo que, en España, por lo general, se están haciendo bien las cosas, pero alucino al ver ciertas imágenes o ciertas actitudes. Creo que muchas personas no son conscientes de lo que es una pandemia, deben pensar que eso no va con ellos, que es algo que no les va a afectar y que las autoridades los obligan a estar recluidos por gusto. Desde China, muchas de estas cosas, que no ocurren solo en España sino en muchos países occidentales, se ven con asombro.

 

¿Estar viviendo fuera durante este periodo excepcional cambia de alguna manera tus planes de futuro? ¿En qué medida afecta esta pandemia la decisión de vivir fuera?

Más que cambiar mis planes, los ha detenido. Pero, en parte, ha supuesto un alivio. Solemos vivir en un mundo competitivo en el que nos comparamos con lo que hacen los demás y sentimos presión. “Fulano ha llegado hasta ahí y yo sigo, sin embargo, aquí. Mengano está haciendo esto muy guay y yo, por el contrario, esto otro que no me gusta”. Ahora, Fulano y Mengano están igual de detenidos metidos en sus casas y la presión no es tanta. Mal de muchos, consuelo de tontos, que se dice.

Esta situación no me ha quitado las ganas de vivir fuera, sino que me da ganas de moverme más, de cambiar, de vivir. Por el momento, mientras dure la pandemia y sus repercusiones económicas en el mundo, me quedaré donde estoy e iré preparando el siguiente paso. Pero con un poco más de tranquilidad.

 

¿Qué es lo primero que harás cuando terminen las medidas relacionadas con la pandemia?

¡Viajar! Adonde me permitan. Y luego tomarme algo en una terraza.

 

 

 

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