Quedarse... con Miyuki

Nombre: Miyuki (del blog Tacita lenta)

Edad: 38 años 

País de origen: España

País de residencia en el extranjero: Alemania

Tiempo en extranjero: 17 años

Volverías a tu país de origen:  no lo sé

 

 

Miyuki, cuéntame cuál fue el motivo por el que te fuiste al extranjero y tu situación actual.

Aunque mi madre es japonesa, he nacido y me he criado en España. Fui a Alemania para ampliar mis estudios y luego me quedé para trabajar. Me gusta la idea de volver a España, pero cada vez lo veo menos probable porque mi marido no habla español y supongo que una vez que mis hijos se escolaricen, sería difícil cambiar de país.

 

Has vivido 17 años en Alemania y me imagino que ya antes de irte la idea de emigrar rondaba por tu cabeza. ¿Cómo te imaginabas que iba a ser vivir fuera?

Al principio no lo vi como algo a largo plazo, sino como una etapa transitoria de formación. Era la primera vez que iba a vivir fuera de casa de mis padres, así que creo que mis preocupaciones y expectativas eran casi las mismas que si me hubiera mudado a cualquier otra ciudad de España.

 

¿Cómo viviste los primeros meses de tu estancia en el extranjero?

Estaba tan centrada en mis estudios que me llamaban más la atención las diferencias en el sistema educativo que lo demás. Pero recuerdo muy bien que lo que más me costó fue encontrar a amigos con los que conectar, porque a veces me costaba ”pillarle el punto” a gente de otras culturas (en mi entorno no solo había alemanes, sino también mucha gente de otros países).

 

¿Qué ha transcurrido de manera diferente a como te imaginabas?

Esto es algo quizá algo banal, pero que no me esperaba: todo el mundo repetía lo duro que era el clima, pero aunque pasaba mucho frío, al principio no lo veía como algo tan insoportable. Sin embargo, tras unos años, empecé a echar en falta más días de sol.

En definitiva: que al principio, algunas cosas que me preocupaban resultaron no ser problema, pero que cuando ya no creía que fueran a molestarme, me empezaron a parecer duras.

 

¿Qué medidas has tomado para integrarte?

Lo que más me ayudó fue haber recibido clases de alemán durante 3 años en la escuela de idiomas de mi ciudad española. Ya en Alemania, intentaba mirar programas de televisión que me interesaban en alemán. Puede que en aquella época (comienzo de los 2000) fuera más fácil que ahora porque no había redes sociales y apenas tenía contacto con España (aunque ni evité de forma activa juntarme con gente de habla hispana, ni busqué especialmente amigos alemanes: para las amistades siempre he seguido el criterio de la “química” más que el del origen de la persona). Trabajar también hace que me esfuerce en practicar alemán.

 

¿Cómo te diste cuenta de que te has adaptado a tu nuevo hogar?

El término “adaptarse” me parece relativo. A veces hecho de menos las maneras españolas, y cuando voy de visita, siento que he “vuelto a casa”. Entonces me pregunto hasta qué punto me siento adaptada en Alemania. Pero curiosamente, cuando estoy en España o en Japón, a veces también echo de menos algunas cosas de Alemania. También siento cierta sensación de confort cuando piso el aeropuerto de Frankfurt. Supongo que esa es una señal de que también me siento en casa aquí.

 

¿Qué te ha sorprendido positivamente de vivir en el extranjero?

Que el cambio de entorno ayuda a cambiar hábitos. Y concretamente del caso de Alemania, que la gente tiene en su interior una calidez de la que no había oído hablar.

 

¿Qué te ha ayudado a seguir en los momentos más duros?

Lo mejor siempre ha sido pasar tiempo con los amigos que están cerca o hablar con familia y amigos de España (ahora esto es mucho más fácil por las redes sociales).

Aparte, intentar no rumiar mucho los problemas y entretenerme, a ser posible con las cosas buenas que tiene Alemania (o Frankfurt) de las que no puedo disfrutar en otros sitios.

 

¿Qué has aprendido gracias a vivir fuera?

Que aunque la naturaleza humana es universal, cada cultura tiene peculiaridades que la hacen única.

 

¿En qué medida ha cambiado tu identidad o forma de ser por vivir en el extranjero?

Me ayudó a apreciar mejor mi país. Por ejemplo, pude comprender mucho mejor por qué a los turistas les enamora tanto la gastronomía y el carácter español. También empezaron a interesarme partes de la cultura que antes no me habían llamado la atención, como el flamenco.

 

¿Qué cambios internos crees que son necesarios para llevar bien la adaptación a un nuevo país?

Realmente, lo mismo que si cambias de ciudad: no pensar mucho en lo que dejas atrás y sumergirte en tu vida presente. Luego, cuando aparecen dificultades, sentir orgullo por tus raíces (aunque no creo que haya que ir proclamándolo por ahí para que nadie se sienta ofendido, porque a veces hay algún que otro malentendido).

 

Gracias, Miyuki, por contarnos tu experiencia. Miyuki le comentó a su madre que iba a participar en el proyecto y ella ha colaborado también. Conoce la historia de Lily aquí. 

 

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