Ansiedad y estrés. ¿Son lo mismo?

Los problemas más frecuentes por los que alguien acude a un tratamiento psicológico son los relacionados con el estrés y la ansiedad: por ejemplo, personas que tienen una gran carga de tareas a sus espaldas y tienen la sensación de no poder con todo, personas que  presentan un alto nivel de ansiedad en muchos ámbitos de su vida, como podría ser un caso de ansiedad generalizada, o personas con miedo a las enfermedades, también llamado hipocondria (cuya explicación podéis leer en el artículo Entendiendo... el trastorno de hipocondria).

 

 A pesar de ser dos conceptos muy utilizados por todos en nuestro día a día, muchas veces se confunden y no se utilizan correctamente. A continuación, os describo qué significa exactamente la ansiedad y el estrés. 

 

1.¿Qué es la ansiedad?

La ansiedad es una respuesta natural ante peligros percibidos. Tener ansiedad no significa tener una alteración, al contrario: la ansiedad cumple una función adaptativa ya que nos prepara para actuar de manera muy rápida ante peligros. Para ello, el cuerpo dispone de dos sistemas, el sistema nervioso simpático y el sistema nervioso parasimpático. El primero, el SN simpático, se encarga de activar todos los cambios típicos de una respuesta de ansiedad: aumento de la tasa cardiaca, aumento de frecuencia respiratoria, aumento de la tensión muscular , dilatación de las pupilas, la redistribución de la sangre (de tal manera que se envía menos al cerebro y más a las manos y piernas), la sudoración (para regular el aumento de temperatura corporal), la parada de procesos no necesarios (como la digestión) o la aceleración del proceso de evacuación.

El SN parasimpático se encarga de poner en marcha las respuestas contrarias, es decir: una reducción de la tasa cardiaca, una reducción de la frecuencia respiratoria, etc. O, lo que es lo mismo, activa la respuesta de relajación.

 

2. ¿Qué es el estrés?

El estrés es la valoración o percepción sobre nuestra propia capacidad para hacer frente a las demandas del entorno. Dependiendo del resultado ("soy capaz" o "no soy capaz"), se generará estrés o no, y con ello, el cuerpo reaccionará con ansiedad (con sus respuestas que han sido enumeradas más arriba) o no.

 

Una vez entendido esto, se puede deducir por qué los métodos de relajación son importantes a la hora de abordar casos relacionados con estrés y ansiedad. Se trata de reducir el nivel de activación, o dicho en otras palabras, activar el sistema nervioso parasimpático para reducir las respuestas de ansiedad y aumentar la sensación positiva de la relajación.

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