Entendiendo... el trastorno de hipocondria

Aprovechando el tratamiento realizado recientemente con una persona que acudió por un problema de hipocondria, dedico la entrada a este trastorno de ansiedad. El síntoma principal de este trastorno es la creencia de que se sufre de una enfermedad física a pesar de la falta de evidencias médicas. La hipocondria puede presentarse de formas muy distintas ya que todas las partes del cuerpo son susceptibles de generar miedo a estar sufriendo alguna enfermedad grave.

Este trastorno sufre de muchas connotaciones negativas. Muchas personas que lo sufren han oído cómo son descritas como personas que se inventan enfermedades, a las que en realidad no les pasa nada o que sólo buscan la forma de recibir atención. Para lograr un mayor entendimiento, pasemos a explicar primero aspectos fisiológicos básicos.

El cuerpo está continuamente activo y produciendo señales físicas. Si nos parásemos a detectarlas, comprobaríamos cómo podemos darnos cuenta de distintas sensaciones por ejemplo en los pies o en las manos que, estando ocupados, no notaríamos. Ya que analizar constantemente nuestras sensaciones físicas nos impediría realizar cualquier otra actividad, un manejo adecuado de éstas es focalizar la atención a otros aspectos de la situación o la tarea que estamos viviendo o realizando, ya sea estar cocinando o planificando los planes del fin de semana. Otro manejo adecuado es analizar las señales físicas como normales y carentes de peligro. Es normal que al activarnos físicamente se produzcan cambios, como que el corazón lata más rápido o que los músculos se tensen. Naturalmente, cuando nos hemos dado un golpe o notamos dolores, es adecuado analizar la situación y decidir si es necesario acudir a un especialista o no. Incluso es bueno vigilar la parte corporal implicada y detectar si se producen cambios para cambiar de opinión si en un principio nos habíamos planteado el síntoma físico como carente de implicaciones mayores.

¿Cuál es la diferencia entre este planteamiento y el de las personas que sufren de hipocondria?

Debido en parte a la educación recibida en relación a cómo manejar las enfermedades y/o a las experiencias previas, las personas hipocondriacas tienden a interpretar los síntomas físicos como peligrosos. Una sensación “rara” en el costado puede significar padecer una enfermedad degenerativa, un cosquilleo en las piernas puede ser una señal de que se sufre de una infección vírica. Ya que las síntomas físicos se interpretan como patológicos y anormales, la persona les presta  más atención y genera ansiedad como respuesta emocional. Esta ansiedad, a su vez, pone en marcha varios procesos fisiológicos que hacen que se produzcan más síntomas físicos a los que la persona va a prestar atención. Dado que las personas hipocondriacas tienden a tener un nivel de activación fisiológica mayor en comparación con otras personas, se fomenta aún más un círculo vicioso que genera altos grados de ansiedad.

El aspecto cognitivo juega un papel muy importante en este proceso. Las personas con un afrontamiento adaptativo ante las enfermedades utilizan ciertos filtros cognitivos que permiten manejar y parar el proceso de atención a estos síntomas, como por ejemplo “no pasa nada, esto sólo implica que me he esforzado mucho haciendo deporte” o “aunque no sé por qué tengo esta sensación, seguro que no significa nada”. De esta manera, se aportan explicaciones que no generan ansiedad, mientras que las personas que sufren de hipocondria comienzan el círculo vicioso mencionado anteriormente. Las personas hipocondriacas no son capaces de redirigir la atención y generan pensamientos del tipo “esto es una señal de una enfermedad grave” o “este pinchazo no es natural, debe ser un síntoma del cáncer”, con la consiguiente ansiedad que puede incluso llegar al ataque de pánico. Este trastorno llega a bloquear a estas personas que sufren consecuencias negativas como no poder concentrarse en el trabajo o no poder disfrutar de situaciones de ocio.

La siguiente cuestión a analizar es por qué se mantiene este círculo vicioso. Si la persona no dispone de pruebas médicas que confirmen la enfermedad, ¿por qué sigue convencida de que tiene cáncer? Aquí entra en juego la trampa de la ansiedad. Veamos qué significa. Una vez que se pone en marcha la cadena de percepción de síntomas físicos, ansiedad y generación de más síntomas físicos, la persona hipondriaca se caracteriza por llevar a cabo comportamientos de búsqueda de seguridad, como puede ser ir al médico, preguntar a otras personas sobre una posible enfermedad o escanear/ controlar el propio cuerpo. El médico y otras personas pueden reducir a corto plazo el miedo y ansiedad sentidas en ese momento, por lo que la tendencia a buscar ayuda o consejo en otras personas tenderá a repetirse en el futuro. Esto tiene como consecuencia el aumento del comportamiento de búsqueda de seguridad, lo que le cuesta mucho tiempo a la persona y, además, no le ayuda a cambiar su idea de que no tiene niguna enfermedad, si no que la comprobación sólo le sirve en ese momento para reducir la ansiedad. Al aumentar estas conductas, también aumenta el tiempo de rumiación sobre el tema enfermedad y se produce una hipervigilancia, es decir, un aumento de la búsqueda de sensaciones físicas para comprobar si las señales peligrosas siguen presentes o si se producen nuevas. De esta manera, se reduce la tolerancia a otros síntomas físicos e incluso  la persona llega a no poder distinguir entre síntomas “leves” o “graves”, lo que hace que la persona se encuentre en un estado constante de alerta y ansiedad. La fatiga es muy frecuente en estas personas.

Otro tipo de consecuencias que favorece el mantenimiento de la cadena es que la persona recibe mucha atención por mostras conductas ansiosas e incluso puede que evite determinadas responsabilidades o tareas por el hecho de mostrar ansiedad. Los familiares/ amigos/ pareja pretenden evitar que la persona hipocondriaca sufra estrés, lo que hace que esta persona tenga ganancias secundarias a raíz de su trastorno. Sin embargo, es muy frecuente la irritación producida en familiares o amigos, que pueden derivar en conflictos, o problemas laborales debido a este trastorno y la persona afectada sufre por ello.

¿Cómo se puede solucionar este problema?

Aunque la hipocondria es un trastorno caracterizado por ser resistente al cambio, se puede llevar a cabo un tratamiento psicológico del mismo con éxito. Las principales metas que se establecen en el tratamiento de un trastorno de hipocondria son el aprendizaje de un manejo de la ansiedad y la reducción de las conductas de seguridad. De esta manera, se plantea un aprendizaje de un manejo adaptativo ante señales físicas y posibles enfemedades. Debido a que las personas hipocondriacas suelen tener un nivel más alto de ansiedad general, suele plantearse, además, una mejora en el afrontamiento del estrés.